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domingo, 7 de febrero de 2016

Para crear la nueva economía socialista, es necesario la completa eliminación de todas las formas y fuentes de explotación capitalista

Cartel anunciando el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco el 15 de diciembre de 1948

«Mientras existan elementos capitalistas y se desarrollen y la pequeña producción de la economía sea dependiente de la ley elemental del intercambio de bienes, mientras las raíces económicas del sistema capitalista puedan enviar y crear nuevos brotes, el sistema capitalista tiene posibilidades de revivir. Sin erradicar las raíces de la explotación económica capitalista, los elementos capitalistas se esforzaran a toda costa por restaurar el viejo sistema capitalista. Por esta razón, la clase obrera tiene que llevar una lucha implacable contra los elementos capitalistas, debe apuntar hacia la completa eliminación de todas las formas y fuentes de explotación capitalista.

La conclusión principal de nuestras consideraciones debe ser que la democracia popular no es una síntesis o una forma estabilizada de coexistencia de dos sistemas sociales diferentes, sino que es una forma. Es una forma de remplazar el sistema capitalista, y que al mismo tiempo una forma que desarrolla y fortalece la base de la futura economía socialista». (Bolesław Bierut; El rol y carácter de la democracia popular; Discurso en el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco, 15 de diciembre de 1948)

domingo, 3 de enero de 2016

Las razones que hicieron posible el establecimiento de las democracias populares y el tránsito al socialismo


«El aspecto más importante de esta combinación de lucha por la independencia nacional y lucha de clases fue el aspecto de clase. En la época del capitalismo en su etapa imperialista la clase obrera es la única clase capaz de defender la libertad y la soberanía de la nación contra los ataques imperialistas.

La clase obrera contó con un gran aliado de clase: el Ejército Rojo Soviético, que liberó a nuestra nación del régimen nazi. Un aliado que con su sola presencia paralizó a los grupos reaccionarios locales –siendo así incapaces de detener el movimiento revolucionario polaco–. El Ejército Rojo Soviético fue un amigo que aseguró, que el imperialismo no decidiera el destino del país sin permiso del pueblo –haciendo además posible, que la revolución anticapitalista no necesitara de la guerra civil y un uso amplio de la violencia–.

En los países que entraron en el camino de la democracia popular, el poder fue ganado por la clase obrera a la cabeza de las masas trabajadoras siempre en alianza con el campesinado trabajador. Este y no otro, es el factor determinante que decidieron la tendencia del desarrollo de la democracia popular, su carácter es quién pudo dar el desarrollo para la transformación socialista de los conceptos básicos del sistema social [1].

La base de la democracia popular en Polonia fue construida sobre el hecho de que en el momento de su nacimiento el apartado del invasor y del poder de la burguesía polaca fue descompuesto y devastado, intimidado y comprometido. No podemos olvidar la realidad histórica, la verdad: que esto ocurrió gracias a la existencia de un gran y revolucionario nuevo poder de clase. De que no se permitió que la burguesía retomara el dominio político. Un poder que estuvo del lado de la clase obrera y ayudó a consolidar su dominación política. Recordemos que está situación no ocurrió en otros países liberados donde estaban apostados los ejércitos imperialistas.

La Unión Soviética facilitó el surgimiento de las democracias populares gracias a su victoria sobre los nazis. La Unión Soviética facilitó facilitó así mismo la creación de las democracias populares, ya que como dijimos la sola presencia del Ejército Rojo Soviético intimidó a nuestros enemigos de clase.

El progreso de nuestra marcha al socialismo es posible gracias a las normas básicas del marxismo-leninismo, las cuales nosotros debemos realizar hoy día, teniendo en cuenta eso sí en nuestro tiempo las nuevas condiciones acaecidas y la nueva situación internacional que se avecina. Estas reglas son:

1. Toma de posesión de la dominación política por la clase obrera –a la cabeza de las masas trabajadoras– a toda costa;

2. Liderazgo de la alianza entre la clase obrera y el campesinado 
–en el frente democrático y nacional– por la clase obrera;

3. Gobernar 
–políticamente– a través del partido revolucionario;

4. Lucha implacable de clases, eliminación de los grandes capitalistas y terratenientes, ofensiva contra el resto de elementos capitalistas
». (Bolesław Bierut; El rol y carácter de la democracia popular; Discurso en el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco, 15 de diciembre de 1948)

Anotaciones de Bolesław Bierut:

[1] El camino de desarrollo de la democracia popular no excluye, sino que presupone la resolución de las tareas no terminadas de la revolución democrático-burguesa. Estas medidas fueron resueltas en mayor o menor medida en todos los países de democracia popular durante su primera etapa.

viernes, 1 de enero de 2016

No ha habido ni puede haber un sistema que combine dos régimenes sociales opuestos y que viva en paz

Cartel anunciando el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco el 15 de diciembre de 1948

«Pasemos a una cuestión básica: ¿se puede concebir a la democracia popular como una combinación de dos regímenes sociales opuestos, como una mezcla permanente y estática de elementos capitalistas y socialistas que viven pacíficamente los unos al lado de los otros? 
Es evidente que esta representación de los problemas de la democracia popular es enteramente errónea. La coexistencia de dos regímenes sin fricción entre ellos es algo que no ha sido conocido en la historia del desarrollo social.

Dentro del marco de un régimen social es posible que exista 
–y aveces sucede–, que haya diversas formas de producción, como parte de un Estado social específico. Por ejemplo, en un sistema capitalista junto a la amplia producción capitalista, podemos encontrar la pequeña producción, como la de los campesinos y artesanos. Pero, en primer lugar, la forma más desarrollada de todas es la que influye en el carácter social de un Estado social. En segundo lugar, en este proceso es innato el desplazamiento de las viejas piezas del Estado –sustituyéndose por las nuevas formas de producción–.

Para nosotros, la forma básica de producción es la industria estatal nacionalizada, la industria socialista. Esta industria está creciendo rápidamente gracias a la inversión programada del Estado. Gracias a eso, este gran ingreso –que solía ser embolsado por los capitalistas– ahora se gasta en la construcción de nuevas fábricas, en la modernización de las viejas plantas, en la compra de máquinas modernas y aparatos que incrementan la productividad.

¿Que afecta eso a la naturaleza y el carácter de nuestra democracia popular? El hecho de que las viejas clases dominantes 
–los grandes capitalistas y terratenientes– hayan sido totalmente eliminadas a la hora de influir en los intereses del Estado, y el hecho de que sus fábricas y haciendas se hayan convertido en propiedad de toda la nación. Ahora la tierra antiguamente perteneciente a los terratenientes se ha convertido en propiedad de los campesinos y los bancos han sido nacionalizados. Todo esto es lo que define el carácter de nuestro régimen de democracia popular. Esto ha significado que todas las posiciones económicas y políticas de los grandes capitalistas y terratenientes hayan sido de una vez y para siempre descompuestas». (Bolesław Bierut; El rol y carácter de la democracia popular; Discurso en el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco, 15 de diciembre de 1948)

viernes, 13 de noviembre de 2015

Fortalecer los contactos internacionales de la clase trabajadora; Bolesław Bierut, 1948


«La vibrante vida cotidiana de las masas trabajadoras nutre el poder creador del hombre y su gran capacidad para lograr un cambio social. Los mayores representantes del pensamiento social progresista revolucionario se inspiraron en las fuentes de este poder creativo. Y a partir de las fuentes de esta fuerza creativa, surgió la ideología revolucionaria del proletariado el cual fue transformado y plasmado por las mentes brillantes de Marx y Lenin en un gran programa social, ideología que ahora está dirigida y enriquecida por el gran y brillante líder del proletariado mundial y del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética: Iósif Stalin.

En el curso de los largos años de lucha revolucionaria contra el zarismo, contra fascismo nativo y extranjero, contra la bárbara invasión de Hitler, el movimiento obrero polaco encabezado por nuestro partido fue adquiriendo una solidez y madurez que le ha permitido liderar el amplio movimiento social de las masa trabajadoras de la ciudad y el campo, el cual tiene como expresión política el Blok Demokratyczny –Bloque Democrático–.

En la heroica lucha a vida o muerte contra el invasor, las masas trabajadoras recibieron la ayuda desinteresada y fraternal del ejército libertador de los pueblos de la Unión Soviética, y gracias a esta ayuda, nuestro país que había sido devastado por los invasores hitlerianos, adquirió la libertad, con la cual las actuales la masas del pueblo polaco están trabajando incansablemente la nueva Polonia. El plan de esta construcción será preparado bajo la unificación de los partidos obreros, que deben ser los guardianes fieles y firmes de la gran ideología revolucionaria del proletariado; el marxismo-leninismo, en la base de la alianza política y la ayuda de todos los partidos del Blok Demokratyczny –Bloque Democrático–.

Utilizando los ochenta años de experiencia en el movimiento obrero polaco, la experiencia de los cien años de lucha de la clase obrera internacional, la experiencia de la revolución rusa victoriosa sumado a la construcción socialista exitosa de los treinta años en la Unión Soviética, y basándonos en los fundamentos ideológicos del marxismo-leninismo, estamos llevando a cabo el gran acto histórico de unir el Partido Obrero Polaco y el Partido Socialista Polaco como acto de unificación política de la clase obrera polaca.

El partido obrero unificado resultante, debe tomar sobre sus hombros la responsabilidad histórica del futuro del pueblo polaco, el futuro que debe garantizar su bienestar. Debe estar firmemente unido a las fuerzas del Blok Demokratyczny –Bloque Democrático–, y ser capaz de asegurar que la eminencia política y cultural que Polonia puede y debe alcanzar entre las naciones progresistas del mundo. Tan sólo este partido, sobre la base de la alianza de los obreros, los campesinos y la intelectualidad, será la expresión política plena del Blok Demokratyczny –Bloque Democrático–, y será el único que puede proporcionar a los trabajadores de Polonia una prosperidad cada vez mayor.

Ni por un solo instante podemos dormirnos en nuestros logros, porque lo que hemos logrado hasta ahora en el camino de la construcción de la nueva Polonia, no es más que un comienzo hacia la realización de los grandes objetivos y las tareas que enfrenta nuestro pueblo.

Marchando hacia adelante con valentía bajo la bandera del marxismo-leninismo, a la cabeza de las masas trabajadoras de Polonia, nuestro partido cumplirá con éxito sus tareas históricas. (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

Bierut explicando el origen de las teorías revisionistas sobre el carácter de la democracia popular en Polonia


«¿Qué es el Estado de democracia popular según la teoría marxista-leninista? ¿Cómo puede definir uno la esencia, el contenido de clase y carácter de la democracia popular? 

Algunas personas empezaron pensando que la democracia popular era cualitativamente y fundamentalmente diferente del sistema basado en la dictadura del proletariado. 

El sistema de democracia popular en Polonia también fue definido a veces como un camino específico hacia un nuevo sistema, su particularidad fue a menudo entendida en el sentido de que fue considerada como un proceso especial de desarrollo cuyo punto de llegada era imposible de establecer, como se dijo. 

Algunos imaginaron que era la síntesis de un tipo de proceso propio de capitalismo y socialismo, de un sistema socio-político, en el cual el capitalismo y el socialismo, viven uno al lado del otro, reconociéndose el uno al otro. 

Otras personas, creyeron que el sistema de democracia popular era un efecto temporal de la situación específica determinada por las condiciones de la post-guerra, esforzándose por estabilizar esta situación, con la esperanza de que fuera posible una vuelta a la situación existente antes de septiembre de 1939 –en alusión a la invasión nazi de Polonia del 1 de septiembre de 1939–.

Estas concepciones erradas –definiendo a la democracia popular como un nuevo camino al socialismo– hay que decir que fueron ideas tomadas también de varias fuentes. Por ejemplo en primer lugar de las ideas de nuestro Partido Obrero Polaco (POP) como partido, que no siempre ha continuado sus «tradiciones revolucionarias», eso mezclado con la idea de «independencia» proclamada por el Partido Socialista Polaco (PSP) y la falsa idea de lucha de clases del Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania (PSRPL) (1893-1918) y el Partido Comunista Polaco (PCP) (1918-1939).

¿Cuál es la propiedad más característica de estas «pequeñas y grandes» teorías?

Por supuesto que están fundadas en la herencia de la socialdemocracia, en algún tipo de reincidencia de tipo socialdemocrata, que significa la vuelta al oportunismo en el movimiento obrero.

Como algo significativo y todavía de total actualidad quedan las siguientes palabras pronunciadas por Iósif Stalin en 1926. Describiendo el desarrollo de los partidos proletarios durante la lucha de clases de su trabajo, en su obra: «Una vez más sobre la desviación socialdemócrata en nuestro partido», el camarada Stalin mostró como la historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética (PC (b) US) ha sido una historia de superación de las desviaciones en el partido, y de su continuo fortalecimiento. Argumentando contra aquellos que ocultaban las desviaciones y diferencias ideológicas, Stalin decía:

«No se trata de que seamos pendencieros. Se trata de la existencia de discrepancias de principio que surgen en el curso del desarrollo del partido, en el curso de la lucha de clase del proletariado. (...) El trabajo del partido debe basarse en unos principios o en otros. La línea «intermedia» en cuestiones de principio es la «línea» de la confusión, la «línea» de velar las discrepancias, la «línea» de la degeneración ideológica del partido, la «línea» de la muerte ideológica del partido». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Una vez más sobre la desviación socialdemócrata en nuestro partido, 1926) (Bolesław Bierut; El rol y carácter de la democracia popular; Discurso en el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco, 15 de diciembre de 1948)

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Para construir una Polonia socialista; Bolesław Bierut, 1948


«El Pleno del Comité Central define caminos concretos de la lucha de la clase obrera y los campesinos pobres y medios con el fin de restringir la explotación por parte de los elementos capitalistas de los estratos que trabajan en el campo, para ayudar a la gran mayoría de la población rural a privar a los kulaks de sus posiciones privilegiadas.

El Pleno del Comité Central define las formas y medios concretos de la realización de estos objetivos en todos los ámbitos de la vida rural; en materia de mantenimiento de un premio suficientemente rentable por el grano; una política fiscal correcta; una política de clase correcta en relación a los créditos agrícolas; la ampliación y reorganización de la red de depósitos de maquinaria, lo que les permitirá servir en primer lugar con dichas ayudas a las mayores necesidades que sufren las familias campesinas, ya que algunas carecen de instrumentos agrícolas adecuados; desarrollo a gran escala y aplicar una democratización para lograr un trabajo más eficiente de las cooperativas campesinas de asistencia mutua: y por último, la depuración y actualización de todo el aparato económico y administrativo en el campo.

No puede haber ninguna duda de que la ejecución de estas decisiones del Pleno del Comité Central dará lugar a un gran aumento en la actividad de las masas de campesinos, les permitirá mejorar su posición y contrarrestar a los elementos ricos del campo en la lucha para limitar la explotación capitalista en el campo, y por supuesto estas medidas va a elevar el nivel material y cultural de los campesinos.

En la elaboración de las decisiones y conclusiones del Pleno del Comité Central de julio de 1948, se aclaró la posición del partido en relación con las cooperativas de productores del campo, y le dio respuestas concretas a una serie de dudas expresadas por los campesinos en esta materia.

Al tiempo subrayaba firmemente que el proceso de conmutación del individuo a la agricultura colectiva requeriría mucho tiempo, el partido es de la opinión de que esta es la única manera de asegurar una rápida mejora en el bienestar rural, el único sendero para abolir la pobreza y la explotación capitalista. Al mismo tiempo, el Pleno del Comité Central advirtió contra toda prisa nociva en el asunto, ya que dicha celeridad en este sentido sería equivalente al aventurerismo. El Pleno del Comité Central estableció como principio el carácter absolutamente voluntario de la admisión de los miembros en las cooperativas de productores y declaró que se aplicarían medidas extremas contra de cualquier intento de violar este principio. No puede haber ninguna duda de que la decisión del Pleno del Comité Central aclarará el asunto del desarrollo de las cooperativas de productores de las zonas rurales y en gran medida bajará de raíz cualquier intento del enemigo de clase para causar confusión en este asunto.

Un lugar importante en las decisiones del Pleno del Comité Central tuvieron que ver con las grandes explotaciones en manos del Estado; en dicho Pleno del Comité Central se desarrollaron medidas para el rápido desarrollo de la agricultura por el socialismo y entre ellas se decidió aumentar la ayuda a las familias campesinas de las granjas de propiedad estatal.

Durante los cuatro días en que estaba en sesión, el Pleno del Comité Central revisó concienzudamente el camino por el que el partido está llevando a las masas trabajadoras de Polonia sobre la base de la unidad de acción en todo el Blok Demokratyczny –Bloque Democrático– [4]. Nuestra idea que guía este camino es la idea de la Polonia Popular, el desarrollo en la dirección de un nuevo sistema social. Y este nuevo sistema es el socialismo.»

Anotaciones de «Bitácora (M-L)»

[4] Así describió Enver Hoxha el proceso llevado en Polonia concerniente a la misión histórica de unificar a la clase obrera polaca en un sólo partido:

«Cuando se desarrolló el congreso de unificación del Partido Obrero Polaco y el Partido Socialista Polaco en diciembre de 1948, Bierut y los demás dirigentes y delegados desenmascararon y golpearon los puntos de vista de Gomułka. Nuestro partido había enviado un representante a este congreso, quien, de regreso a Albania, nos habló de la actitud arrogante y porfiada que allí adoptó Gomułka. Władysław Gomułka fue desenmascarado, pero sin embargo, como se vino a decir: «se le tendió una vez más la mano», y fue elegido miembro del Comité Central. Según palabras de un polaco que acompañaba a nuestro camarada, Gomułka había mantenido durante aquellos días un largo téte-á-téte con Ponomarenko, secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, que asistía al congreso, y, por lo visto, Ponomarenko había persuadido a Gomułka de hacer su autocrítica. Pero el tiempo confirmó claramente que éste no había renunciado a sus puntos de vista, y más tarde fue condenado también por su actividad contra el Estado». (Enver Hoxha; Los jruschovistas, 1982)

Pero como el albanés comenta, la autocrítica de Władysław Gomułka no duro mucho, y para 1951 fue condenado a la cárcel por sus actividades abiertamente antisocialistas. En cuanto al proceso de formación del partido unificado del proletariado en Polonia, el albanés fue muy crítico con la forma en que se llevaron las unificaciones de los partidos obreros en Polonia y otros países, y piensa que pese a que quizás se lograra exitosamente persuadir ideológicamente a gran parte de las masas socialdemócratas, no se puede decir lo mismo de sus dirigentes. En el caso de Polonia, señalaba la influencia que a la postre ejercieron los grandes dirigentes socialdemócratas en el ascenso del revisionismo, ya que servirían de apoyo al jruschovismo para traer de vuelta y a la cabeza del partido a Władysław Gomułka en 1956:

«Quizá una cosa así fuese necesaria para unir al proletariado bajo la dirección de un partido único, pero esta unión debía realizarse a través de un gran trabajo ideológico, político y organizativo para que los ex miembros de los demás no sólo fuesen asimilados, sino, lo que es más importante, fuesen educados profundamente en las normas ideológicas y organizativas marxista-leninistas. Pero esto no se produjo ni en Polonia, ni en Hungría ni en otros países, y de hecho lo único que pasó fue que los miembros de los partidos burgueses cambiaron de nombre, se hicieron «comunistas», conservando sus viejos puntos de vista, su vieja concepción del mundo. Así, los partidos del proletariado no sólo no se reforzaron, sino que por el contrario se debilitaron, pues ahí arraigaron con sus puntos de vista los socialdemócratas y los oportunistas, caso de Cyrankiewicz, Marosan, Grotewohl, etc». (Enver Hoxha; Los jruschovistas, 1982) (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

lunes, 9 de noviembre de 2015

La crítica y la autocrítica fortalecen al partido; Bolesław Bierut, 1948


«A pesar de las vacilaciones oportunistas y nacionalista del camarada Gomułka que fueron especialmente pronunciadas después de la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, el Comité Central del partido elaboró una línea política correcta, custodiando los principios ideológicos marxistas del Partido Obrero Polaco y fortaleciendo los vínculos del partido con la clase obrera.

Como resultado de esta línea correcta, nuestro partido ha mejorado considerablemente su prestigio entre las masas, y, sobre todo, entre la clase obrera. Esto se reflejó en la campaña para las elecciones sindicales y comités de fábrica. Esto se vio reflejado en la masa de los campesinos en las elecciones de las cooperativas. Además, el rápido crecimiento de nuestras filas es una indicación de la creciente confianza de las masas en nuestro partido.

Sin embargo, sería un abandono de los principios del marxismo si nosotros, que estamos considerando la cuestión de la desviación derechista-nacionalista de en nuestro partido, no pudiéramos criticar las graves carencias y errores en todas las ramas principales de nuestro partido, empezando por la política del propio Buró Político.

Aquí debemos detenernos en tener en cuenta que las tendencias oportunistas y derechistas del camarada Gomułka no siempre se rechazaron con energía suficiente por la dirección del partido antes de que se convirtiera finalmente en una desviación. La experiencia de nuestro partido tiende a justificar plenamente la tesis avanzada hace diez meses de la declaración de la Kominform, la cual aludía que:

«El peligro principal que enfrenta la clase obrera en la actual coyuntura es la subestimación de sus propias fuerzas y la sobreestimación de las fuerzas del enemigo». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de junio de 1947)

El Comité Central del partido no analizó la relación entre el crecimiento de las fuerzas del socialismo, la producción a pequeña escala y los elementos capitalistas en la economía de las zonas rurales, presentando así una falta de claridad en la política del partido. El Comité Central, del mismo modo, no era lo suficientemente fuerte para repeler las concepciones oportunistas sobre la convivencia y el desarrollo de los «tres sectores» en nuestra economía, ideas que se propagaron libremente y que se expresaron en las diferentes ramas del partido. Esto dio lugar a una actitud de tolerancia por parte de la dirección del partido a ciertos casos de abandono de la nítida lucha de clases en el campo la cual debe encargarse en su ejercicio teórico y práctico de frenar el crecimiento de elementos capitalistas en el campo. Todo esto sólo podría dar lugar a que las organizaciones del partido perdieran las vistas correctas de las perspectivas revolucionarias, a un debilitamiento de la militancia de clase en determinadas secciones, en teoría la muerte por la lucha de clases.

Un claro ejemplo de la subordinación derechista y la tendencia oportunista de pasar por alto las contradicciones de clase en el campo fue la introducción de un precio fijo para todos los campesinos de los servicios de maquinaria agrícola en las estaciones de maquinaría. Esto sólo podría dar lugar a una distorsión de la idea de que las estaciones de máquinas son un arma para proteger a los campesinos pobres, daba la impresión de que nuestro partido no tiene el coraje suficiente como para frenar la explotación del campesinado rico.

Una ausencia similar de diferenciación de clases también se reflejó en la materia de la apelación a los campesinos para dar asistencia de mutua vecindad.

Finalmente, el liderazgo del partido falló en no criticar su política rural en cuanto al establecimiento de los territorios liberados. En consecuencia, los campesinos ricos ganaron una posición privilegiada en la campaña de reasentamiento.

La actitud tolerante de la dirección del partido respecto a los errores derechistas-nacionalistas del camarada Gomułka especialmente a sus tendencias a diferencias el camino de la democracia popular de la ruta ya seguida por la Unión Soviética y, derivando de ello, al oportunismo de pasar por alto la nitidez de la lucha de clases en el desarrollo de la democracia popular, sólo pudo tener un efecto negativo en las actividades prácticas del partido y en la educación de sus miembros.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Las fuente de los errores de Gomułka; Bolesław Bierut, 1948


Władysław Gomułka

«Lo que caracteriza los errores del camarada Gomułka, que como se señala en la resolución del Pleno del Comité Central, no son errores aislados o accidentales, sino que son en definitiva el reflejo propio de los puntos de vista de un carácter derechista-nacionalista, debido a sus contradicciones internas.

Cada uno de nosotros debemos hacernos la pregunta: ¿cuáles son las fuentes de estos errores? ¿Cuáles son sus raíces y por qué han llegado plenamente a la superficie precisamente durante los últimos meses?

En su razonamiento, el camarada Gomułka está influenciado por un particularismo nacional, por un espíritu nacional que le limita, que le estrecha el horizonte político y no le permite ver el estrecho lazo que existe en la época actual entre las aspiraciones nacionales y las aspiraciones internacionales; por ello ha acabado en conclusiones políticas falsas y muy perjudiciales en la práctica.

He ahí la tendencia, en su valoración del movimiento de la clase obrera polaca, a separar la lucha por la independencia de la lucha del proletariado; de ahí la interpretación errónea de la naturaleza de la democracia popular, y de las transformaciones que se producen y deben producirse en su seno, de ahí también el deslizamiento a posiciones que justifican un «equilibrio» entre la democracia liberal burguesa y la democracia socialista.

He ahí, como se ha señalado en la resolución, dicha tendencia a pasar en silencio o traficar con la verdadera esencia del el camino polaco hacia el socialismo, que es la siguiente; a pesar de ciertas características, nuestro proceso no es algo cualitativamente diferente de la trayectoria general del desarrollo hacia el socialismo, sino que slo difiere en la forma de la trayectoria general de desarrollo, una diferencia que de por sí surge precisamente por la victoria previa del socialismo en la Unión Soviética, una diferencia que se puede basar en la experiencia previa de la construcción socialista en la Unión Soviética, teniendo en cuenta las posibilidades que ofrece el nuevo período histórico y de las condiciones específicas de la evolución histórica de Polonia.

He ahí que dentro de estos graves errores, el camarada Gomułka también falla en la comprensión de la esencia de las relaciones que unen a los países de democracia popular con la tierra del socialismo victorioso de la Unión Soviética, y que la profunda solidaridad permanente de intereses en sus relaciones que difieren sustancialmente de las existentes entre las democracias populares y los países capitalistas [2].

He ahí, la falta de comprensión de la esencia de la lucha por la soberanía polaca que se ve amenazada por la expansión por parte del imperialismo estadounidense y su agencia alemana.

Los errores emanan de una posición absolutamente falsa y antileninista en la cuestión nacional, del resultado también de una posición oportunista y absolutamente falsa en la cuestión campesina. Debemos prestar atención a que hay una analogía sorprendente en los fenómenos similares que no han sido frenados y que acabaron en un degeneración total para Yugoslavia. Los lazos de parentesco entre estos fenómenos no son fortuitos, porque son del mismo origen.

¿Cuál es la explicación plausible para el hecho de que estos errores se hicieron evidentes desde hace muy poco?

Mientras que nuestro partido estaba luchando contra las fuerzas fascistas reaccionarias que trataban con frecuencia restaurar el gobierno terrateniente-capitalista de forma violenta y directa, el oportunismo ideológico del pensamiento del camarada Gomułka obviamente no era evidente. Durante ese período, sin duda, el camarada Gomułka prestó un gran servicio al partido. Sin embargo, a medida que fueron aplastadas las fuerzas esenciales de la reacción fascista, la democracia popular en Polonia entró en una nueva fase de desarrollo.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

El Partido Obrero Polaco en la lucha por la Polonia Popular; Bolesław Bierut, 1948


«Era lógico que durante el período en que Hitler se preparaba para un ataque en Europa, era posible que dicho ataque tocara de lleno a Polonia, por lo que por ello el partido comunista tuvo que adelantar la consigna de la defensa de la independencia de Polonia, lo que hizo correctamente. En esos momentos, hubo un cambio fundamental como tal en los problemas referentes a la lucha de clases. Un frente nacional común se debía formar para afrontar la lucha contra los buitres imperialistas que se esforzaban por imponer su voluntad a las naciones más débiles. Desde ese momento la guerra toma un carácter diferente, de liberación nacional, una guerra justa contra el más peligroso enemigo de la vista en situación; los saqueadores imperialistas. Esta fue precisamente la posición adoptada por el Partido Obrero Polaco en el momento de su creación –en 1942–.

Retomando su posición en la vanguardia de la lucha de liberación nacional, el Partido Obrero Polaco ligó la lucha por la liberación del país, con la lucha por la conquista del poder del pueblo trabajador, dirigido siempre por la clase obrera. La formación de la Kraiowa Rada Narodowa –Consejo Nacional– para representar a la gente, era una expresión de esto.

Durante el período de la lucha por el poder político a través de la Kraiowa Rada Narodowa –Consejo Nacional– y sus órganos locales, se logró alcanzar la cooperación exitosa de las fuerzas internas de los trabajadores polacos de la ciudad con el campo con las fuerzas revolucionarias del Estado soviético, la cual –dicha cooperación– se desarrolló como una fuerza armada sobre la que se sustentaría el orden socialista, es decir, el orden del que surgió de la dictadura del proletariado. Es precisamente una de estas características –la cooperación de las fuerzas revolucionarias locales e internacionales– por lo que se pudo desarrollar esta forma específica del poder político que hemos llamado democracia popular en Polonia y otros países. No hay ninguna duda sobre el carácter de clase de estas fuerzas y el carácter de clase del poder político en los países de democracia popular, un poder que se basa en la hegemonía de la clase obrera, que se mueve a la cabeza del amplio frente de las personas trabajadoras, sobre todo hablando de los campesinos pobres y medios.

Al mismo tiempo, cuando se formó el Kralowa Rada Narodowa –Consejo Nacional–, ciertos camaradas de nuestro partido subestimaron la verdadera relación de fuerzas entre las clases, y en especial la importancia de la lucha por el poder político de la cooperación de estas fuerzas con la fuerza armada de la Unión Soviética como fuerza revolucionaria y liberadora, no sólo como un aliado militar, sino como un aliado de la clase en nuestro conflicto clasista a resolver.

La estimación incorrecta de la particular relación de fuerzas de clase resultó en varias vacilaciones, por ejemplo se reflejó en lo que fue el intento de distorsionar la concepción del Kraiowa Rada Narodowa –Consejo Nacional–. Esto se indica en el punto 5 de la resolución Pleno del Comité Central de aquellos días.

La naturaleza de estas vacilaciones se ve mejor desde el artículo del camarada Benkowski: «Nuestra posición», publicado en el órgano central de nuestro partido: «Tribuna Wolnosti», durante el 1 de julio de 1944, artículo publicado por supuesto con el consentimiento del camarada Gomułka.

En este artículo se determina la posición del partido en la cuestión principal sobre el poder político en la víspera de la liberación de Polonia. Pero no llevaba en sí la correspondiente esencia del poder político para el Kraiowa Rada Narodowa –Consejo Nacional–, sino otra cosa muy distinta. En la víspera de la liberación de Polonia, en un momento decisivo en la lucha por el poder estatal, se observa que el autor de este artículo basa su posición sobre la colaboración con los grupos políticos que eran de hecho el apoyo de la reaccionaria banda derechista del Polskie Stronnictwo Ludowe –Partido Campesino Polaco– encabezado por Stanisław Mikołajczyk, y el Centralni Comitet Ludowa –Comité Central Popular–, que fue una creación subversiva del gobierno burgués exiliado en Londres y cuando su creación no tenía otro objetivo que socavar a la Kariowa Rada Narodowa –Consejo Nacional– que los comunistas habían creado. Esto sólo puede ser calificado como un rechazo oportunista de la consigna de poner la lucha del pueblo trabajador sobre el liderazgo de la clase obrera, como un intento, en este momento decisivo, de abandonar el frente de la lucha organizada y dirigida por nuestro partido que era el pivote y el líder de la Armia Ludowa –Ejército Popular– y del Kraiowa Rada Narodowa –Consejo Nacional–.

En el momentos en que el pueblo trabajador se disponían a introducir nuevas leyes revolucionarias confiando en el poder del Estado creado en los ardores de la lucha, y siempre bajo la dirección de la clase obrera, el autor del artículo se limitaba a persuadir a la reacción de la necesidad de una forma constitucional que asegure la hegemonía de Stanisław Mikołajczyk. ¿Qué oferta oportunista salió lamentablemente de boca de nuestro partido en aquellos momentos? Leamos:

«La presión de estas fuerzas debe estar en la dirección de la eliminación inmediata de las personas contra las posiciones que han incautado ilegalmente la cabeza del Estado –por ejemplo, presidente, comandante en jefe– quienes no cuentan con el apoyo de la gente, que siguen una política contraria a los intereses elementales de Polonia, es decir, en contra de la reorganización del gobierno de acuerdo con las exigencias de la democracia polaca». (Benkowski; Nuestra posición, publicado en Tribuna Wolnosti, durante el 1 de julio de 1944)

Y así, en palabras de este nefasto artículo, lograríamos la reorganización del reaccionario gobierno de Londres, lograríamos una reorganización de los puestos de presidente y comandante en jefe con el fin de asegurar los puestos a Stanisław Mikołajczyk, Jan Kwapińskiy y otros líderes reaccionarios del Polskie Stronnictwo Ludowe –Partido Campesino Polaco–. Tal era el programa oportunista propuesto por el grupo derechista en nuestro partido en el momento de la lucha por el poder del Estado, un programa al cual el camarada Gomułka no se opuso sino que aplaudió.

Debo decir que esta llamada «nuestra posición» no es la posición del partido, sino del grupo de la derecha en el partido como se demostraría. Durante ese período, el partido se dejó la piel formando los cuerpos locales de la Rada Narodowa –Consejo Nacional–, así como los nuevos destacamentos de la Armia Ludowa –Ejército Popular– en todo el país. Consolidó exitosamente tanto a obreros como a campesinos en una alianza no por grandes combinaciones dubitativas sino a través de la lucha de masas y el trabajo organizativo en cuerpos inferiores pero compactos. Nuestro partido preparó con confianza la lucha por el poder estatal. No había ninguna indicación de que nadie en las organizaciones inferiores dudaba del resultado victorioso de esta lucha. ¿Por qué entonces el grupo oportunista en nuestra dirección del partido apoyado por el camarada Gomułka buscaba otros medios? Creo que puedo señalar brevemente dos razones principales para esta falta de fe.

En primer lugar, fue el resultado de la estimación errónea en virtud de las fuerzas de la clase obrera, más precisamente una subestimación de la alianza de los obreros y campesinos, que, bajo la dirección de nuestro partido, creció y se fortaleció en la lucha contra las fuerzas de ocupación.

En segundo lugar, fue el resultado de la falta de comprensión de la esencia de los objetivos de la liberación social de la Unión Soviética, que surgen de los mismos principios ideológicos del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, de no llegar a entender o no querer entender el rol de ese mismo partido en el frente internacional en lo concerniente a la lucha de todos los pueblos y de todas las fuerzas democráticas contra el imperialismo. Consideramos que la gran labor de conservación de los principios ideológicos del marxismo-leninismo en los que el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética siempre se ha guiado, y que hoy también preservan como un tesoro, determina claramente su papel de liderazgo en el frente internacional contra el imperialismo, y esto –el no captar su esencia– viene a ser una de las principales fuentes para las vacilaciones ideológicas del camarada Gomułka. Por lo tanto, nuestra crítica abierta de todo el partido hacia el camarada Gomułka es con el fin de ayudarle a él y a todos aquellos que como él, no alcanzan a comprender cuestiones que hacen que no logren superar sus vacilaciones constantes.

En este análisis crítico, no se puede dejar de señalar otros puntos de vista erróneos ya mencionados en la pasada resolución Pleno del Comité Central, vistas que llevaron gradualmente al camarada Gomułka hacia un derechismo desenfrenado, y a ser el principal miembro en liderar la desviación nacionalista de nuestro del partido.

¿Qué había detrás de las vacilaciones del camarada Gomułka, detrás de su oposición a la resolución de la Kominform que describe la plataforma ideológica de los partidos marxistas como la transformación socialista de la agricultura y la liberación de los campesinos pobres y medianos de la explotación de los kulaks y los elementos capitalistas? Su posición refleja la indudable tendencia oportunista de evitar la lucha de clases contra los elementos capitalistas del campo, una lucha sin la cual el avance victorioso hacia el socialismo es imposible.

La misma tendencia oportunista es manifiestamente evidente en las recientes declaraciones del camarada Gomułka sobre la cuestión de la fusión del Partido Obrero Polaco y el Partido Socialista Polaco, y los métodos por los cuales los dos partidos obreros polacos pueden unirse en uno. Sus declaraciones revelan la concepción errónea de que los dos partidos pueden unirse sin primero eliminar a los elementos ideológicos derechistas existentes consolidados entre un sector de los viejos cuadros del Partido Socialista Polaco, quienes en un pasado no muy lejano estuvieron conectados todos ellos en el viejo Partido Socialista Polaco; Libertad, Igualdad e Independencia [1], se revela como decimos, la creencia de que podemos unirnos con dicho partido sin una fuerte lucha contra la influencia de la ideología extraña.

Uno no puede dejar de ver en esto una recaída en las concepciones oportunistas socialdemócratas que no han sido completamente erradicadas, que precisamente intentamos separar a la hora de unirnos con el Partido Socialista Polaco, unas concepciones liberales contra las cuales nuestro partido debe seguir librando una lucha irreconciliable». (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

Anotaciones de «Bitácora (M-L)»

[1] Cuando Bolesław Bierut habla de la influencia en el Partido Socialista Polaco de los viejos cuadros en el Partido Socialista Polaco; Libertad, Igualdad e Independencia, se refiere al nombre que tuvo el Partido Socialista de Polonia desde 1939 a 1944. A partir de entonces, el partido sufrió una ruptura en su seno; por un lado Edward Osóbka-Morawski líder del ala derecha partidario de formar una alianza con el Partido Campesino Polaco de Stanisław Mikołajczyk contra el Partido Obrero Polaco de Bolesław Bierut, por el otro el ala izquierda del partido liderado por Józef Cyrankiewicz, partidario de una alianza con los comunistas. El partido se escindió, y cada parte arengó por sus respectivos objetivos. Para diciembre de 1948 lo que fue el ala izquierda del Partido Socialista Polaco y el Partido Obrero Polaco se fusionaron dando lugar al Partido Obrero Unificado Polaco. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Evaluación leninista del movimiento de los trabajadores polacos; Bolesław Bierut, 1948


«En lo concerniente al repaso de la historia de nuestro movimiento, el trabajo incorrecto y antimarxista de estimación que se le dio en el informe del camarada Gomułka, nos llamó la atención en el partido tomándonos dicho informe y sus conclusiones por sorpresa como si se tratara de un rayo que en un segundo te atraviesa, ese mismo «rayo» atravesó de una, como si de un tronco se tratara, toda la teoría y práctica del partido bolchevique encabezado por Lenin.

Lenin, acompañado de su profunda inteligencia, siguió el desarrollo del movimiento revolucionario polaco y llegó a conclusiones y lecciones sobre la experiencia de nuestro movimiento –tanto de sus logros y errores–, analizando todo de manera exhaustiva, sabiendo esto, podemos nosotros extraer conclusiones generales a partir del estudio de estos trabajos teóricos.

Él dio estimaciones críticas de diversas tendencias en el movimiento obrero polaco, estimaciones que son inigualables por su comprensión y análisis marxista. Expuso las raíces ideológicas de las teorías sectarias de Rosa Luxemburgo, teorías que distorsionan la actividad del partido político revolucionario marxista, cuyas consecuencias vio que estaban afectando por entonces al Partido Socialdemócrata de Polonia y de Lituania –aunque estos no eran consistentemente marxistas–. Él denunció implacablemente la esencia chovinista y nacionalista burguesa de la derecha en el Partido Socialista Polaco como agentes de la burguesía en la clase obrera. Con toda probabilidad, no existe una sola sección del movimiento revolucionario que fuera sometida a una estimación tan completa en los artículos de Lenin y el resto de sus trabajos teóricos como el movimiento revolucionario polaco. No hay nada sorprendente en esto. Lenin conoció a los líderes de nuestro movimiento, se reunió con ellos una y otra vez en los congresos y conferencias del partido, escuchó sus discursos y siguió sus declaraciones durante una serie de años. Por lo tanto, hasta ahora, no ha habido un análisis más penetrante de nuestro movimiento y sus tradiciones, un análisis basado en los métodos del materialismo histórico, que el dado y registrado en las obras de Lenin.

No hay duda de que el informe escrito en junio de 1948 por el camarada Gomułka fue una revisión consciente de la estimación leninista entorno a la historia de nuestro movimiento, una revisión sobre la base de la ruptura completa entre la lucha de liberación nacional y la lucha de clases. En respuesta a los argumentos expuestos por todos los miembros del Buró Político sin excepción, el camarada Gomułka anunció su renuncia al cargo de Secretario General del partido sin llegar a discutir los fundamentos de la materia. Fue tan sólo después de verse sometido a fuertes críticas, y durante la reciente sesión Plenaria del Comité Central, que el camarada Gomułka empezara a través de un largo discurso a dar muestras de un cambio de actitud como un intento de reconsiderar la posición que había mantenido hasta ahora, una posición que había mantenido con más o menos fuerza hasta ahora, una posición que era y es fundamentalmente peligrosa.

Camaradas, la estimación de las tradiciones históricas del movimiento obrero en Polonia según el camarada Gomułka es unilateral e incorrecta. Se presenta el principal problema de la independencia de Polonia sin vincularla con la lucha de clases del proletariado. Pero si vemos el movimiento obrero revolucionario de Polonia, al haber luchado por la emancipación nacional, creó a su vez patrones para lograr objetivos de largo alcance. Si uno analiza, el proletariado se esforzó por derrocar el poder burgués y el orden capitalista logrando la conquista del poder político y la real independencia. Y hay que recordar que en esta lucha se encuentra no sólo la resistencia frenética de la burguesía, sino también la igualmente fuerte resistencia de los agentes burgueses que estaban activos en el movimiento obrero. Ahí, el ala derecha del Partido Socialista Polaco ocupó el primer lugar entre estos agentes, y ahora se verá la importancia de este último vínculo con las posiciones antimarxistas del camarada Gomułka.

Los dirigentes del ala de derecha del Partido Socialista Polaco se asocian estrechamente en los mismos objetivos que los pilsudskyitas; toman una actitud clara pero reaccionaria ante la consigna de independencia, una consigna que parte de un concepto netamente burgués que era y es completamente diferente de las opiniones de los obreros del Partido Socialista Polaco y a las de su sección del ala izquierda.

Para el liderazgo de ese partido, esta consigna fue la principal arma para dividir el movimiento obrero, un arma dirigida contra la clase revolucionaria que corresponde en sus objetivos a los intereses políticos de la burguesía.

La burguesía polaca considera que el Estado nacional, aunque limitado y dependiente de los países que habían desmembrado Polonia en el pasado, lo toman como algo esencial para ellos mismos desde el punto de vista de afianzar su propio poder político. De acuerdo con este objetivo de la burguesía, la tendencia de derecha del Partido Socialista Polaco era tratar de limitar el desarrollo del movimiento revolucionario a la mera victoria de la independencia, intentando plantear dicho límite como base y defensa para un futuro Estado burgués tras la Segunda Guerra Mundial, en el marco del cual la clase obrera podría desarrollar más sus consignas políticas y económicas bajo un Estado pero siempre a través de tácticas –y límites a sufrir– parlamentarias burguesas.

Tal era la diferencia de principio también entre los objetivos y las tareas de las dos tendencias opuestas en el movimiento sindical en Polonia.

Y ante este panorama, el camarada Gomułka estaba dispuesto a tomar partida en el juego a través de esta concepción no leninista abanderada por el Partido Socialista Polaco, tomando la lucha por la independencia como «la base ideológica para lograr un partido unido».

La ausencia de una orientación revolucionaria y de clase en el razonamiento del camarada Gomułka sobre la cuestión de la independencia y su obstinación en función de una posición que fue claramente errónea, dio lugar a que él pasara por alto lo decisivo y el significado real de lo que fue la victoria de la revolución bolchevique de 1917 en Rusia para la independencia de Polonia. En respuesta al proyecto de resolución del Buró Político y oponiéndose a él, el camarada Gomułka declaró:

«Yo no puedo estar de acuerdo con la tesis de que la concepción del Partido Socialista Polaco sobre la independencia se haya convertido en un obstáculo, y cuando la cuestión que se plantea, ¿cuál concepción ha sido victoriosa?». (Władysław Gomułka; Informe en el Pleno del Comité Central del Partido Obrero Polaco, julio de 1948)

Y así el camarada Gomułka respondió a esta pregunta:

«La concepción del Partido Socialista Polaco sobre la independencia era una concepción nacionalista burgués pero como tal no estaba errada, sino que estaba en lo cierto en 1918. Esto no significa en absoluto que se altere el hecho de que Polonia recibió su independencia como resultado de la revolución rusa y el movimiento revolucionario en Europa». (Władysław Gomułka; Informe en el Pleno del Comité Central del Partido Obrero Polaco, julio de 1948)

Este tipo de puntos de vistas escolásticos predominaron y lo siguen haciendo dentro del pensamiento del camarada Gomułka, mostrando así que se había desplazado a una plataforma muy peligrosa, claramente ajena al marxismo.

A continuación de esto, el camarada Bierut sin ser condescendiente, trató la falsa actitud del camarada Gomułka sobre el tema de las consignas propuestas por el Partido Comunista de Polonia entre las dos guerras mundiales. Un ejemplo de cómo se movieron estos debates sería esta cita que el camarada Bierut, o séase yo, pronuncié:

«El partido comunista ha sido un partido revolucionario, marxista y es difícil de entender cómo un pretendido marxista puede llegar a acusar al partido de vincular la cuestión de la independencia y el gobierno de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado, como algo no intrínseco de por sí». (Bolesław Bierut; Informe en el Pleno del Comité Central del Partido Obrero Polaco, julio de 1948) (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

domingo, 1 de noviembre de 2015

Mensaje para los que apelan a la confianza acrítica de la militancia en el liderazgo, repetidores de viejas desviaciones


«La aguda crítica y la autocrítica no causarán daño al partido. Lo fortalece ideológicamente. La ocultación de los errores sí es lo que puede debilitar al partido. Por otra parte, la defensa a ultranza de las posiciones equivocadas crea un grave peligro que, si no se toman medidas, puede dar lugar a una crisis aguda que causa enorme e irreparable daño no sólo al partido, sino a todo el país. (…) Debemos atesorar, como la niña de nuestros ojos, los logros ideológicos valiosos del Partido Obrero Polaco, su espléndida y gloriosa tradición de lucha contra los invasores, su trabajo creativo para sentar las bases de la Polonia Popular para la cual miles de miembros de nuestro partido sacrificaron sus vidas o dieron generosamente su trabajo. Nuestro partido tiene a sus líderes en alta estima, aprecia su contribución al trabajo y la lucha del partido y tiene confianza en ellos. Sin embargo, los considera sólo como ejecutores de la idea que guía el partido y la clase obrera. El partido pone la lealtad a la idea de la revolución y de la vigilancia hacia cualquier intento de contrabando de influencias ajenas nacionales o extranjeras, lo que es algo superior al apego personal a personas del partido. Ahí radica la fuerza de nuestro partido, que basará su trabajo no en el principio de líder, sino, sobre todo, de los esfuerzos colectivos de la población activa y todos los miembros».  (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

viernes, 28 de febrero de 2014

Dos mundos, dos caminos; Bolesław Bierut; 1949

Este breve artículo es aprovechable para constatar una vez más el eje de la teoría marxista sobre la tendencia en pugna de la humanidad; el capitalismo o el comunismo. Comentamos eso, ya que diferentes teorías burguesas han dividido los países del mundo según criterios, raciales, geográficos, o por el nivel de desarrollo, pero que no hablan del sistema de producción, ni tampoco por la clase dominante que rige en esos países; hablamos de teorías de división del mundo como: la «teoría de «los países no alineados», la «teoría de los tres mundos», la «teoría del desequilibrio entre Norte-Sur» –salidas del revisionismo maoísta, el revisionismo titoista, intelectuales burgueses–, etc. Veamos una crítica a una de estas teorías para que se comprenda mejor de que hablamos:

«En el esquema de los «tres mundos», la contradicción fundamental entre el proletariado y la burguesía no existe. Además, lo que salta a la vista en esta división del mundo, es la visión no clasista de lo que llaman «tercer mundo», el ignorar las clases y la lucha de clases, el tratar de manera global a los países que dicha teoría incluye en el mencionado mundo, a los regímenes que allí dominan y las diferentes fuerzas políticas que actúan en su interior. Ella ignora las contradicciones entre los pueblos oprimidos y las fuerzas reaccionarias y pro imperialistas de sus propios países». (Artículo publicado en «Zeri i Popullit»: Teoría y práctica de la revolución, 1977)

He ahí la importancia artículo del polaco Bolesław Bierut, que vuelve a dejar claro, que las tendencias en el mundo y sus integrantes sólo puede ser dos: «los que defienden el poder del pueblo, que quieren la felicidad y el éxito para el pueblo, los que son patriotas genuinos y quieren la prosperidad y la soberanía de su país, estos son los campeones de la paz, la democracia y el socialismo. Los que quieren las explotación y opresión de los trabajadores, el regreso de los terratenientes y capitalistas, quienes son los adoradores del dólar, y que a pesar de su fraseología nacionalista son los más puros cosmopolitas que están traicionando la independencia de sus países». Este análisis hecho tras la Segunda Guerra Mundial, se realiza, ajustando en su pluma los diferentes cambios sufridos en el panorama internacional, pero sin alterar la teoría marxista de división de los países ni de la contradicción general en el mundo; burguesía vs proletariado, este análisis pues, está en plena consonancia con lo anticipado por Lenin y Stalin sobre la deriva mundial:

«La lucha entre ambos campos constituye el eje de toda la vida de nuestra época. Caracteriza toda la política actual interior y exterior de los representantes del viejo y del nuevo mundo». (Stalin, Dos campos, 1919)

Esta división además: mundo capitalista y mundo socialista, quedará patente hasta resolución de esta contradicción, hasta el triunfo pleno del socialismo y el comunismo sobre el capitalismo.

Este artículo también destaca, por explicar la reconfiguración del mundo capitalista bajo el liderazgo de los Estados Unidos, y por el nivel excesivo de dependencia de sus aliados del mundo capitalista, pero eso –el emergimiento de un imperialismo sobre otros como superpotencia– ni las características especial de este caso, no indican como explicaron Lenin y Stalin en su día, que las contradicciones de los Estados Unidos con sus aliados se hayan relajado, ni que su ventaja sobre estos sea eterna, lo que no destacaría la caída y ascenso de otros u otros imperialismo dentro del mundo capitalista.

El documento:


Retrato del marxista-leninista polaco Bolesław Bierut (1892-1956)

Bolesław Bierut, Dos mundos, dos caminos, 1949

¿Cuáles son las razones ideológicas, políticas y económicas de las intrigas de los belicistas? ¿Cuál es la causa de los mortales y crecientes nerviosismos en la política de los Estados imperialistas?

No hay duda de que de todas las razones para este nerviosismo excepcional entre los políticos y diplomáticos imperialistas, es primeramente el crecimiento constante de las fuerzas del socialismo y la democracia popular, la creciente conciencia revolucionaria por parte de las personas que trabajan en la mayoría de los países, y la marcha hacia adelante del movimiento de liberación de los pueblos coloniales.

Tanto durante como después de la última guerra, los políticos capitalistas estaban bastante seguros de que la lucha había debilitado seriamente a la Unión Soviética, cuyo suelo aún está manchado con la sangre de sus hijos que murieron en la batalla contra el agresor, el país que no escatimó sacrificios para ayudar a la pueblos oprimidos. Pero resultó que los pueblos de la Unión Soviética que llevaron la carga inconmensurable de la guerra, desplegaron tanto en el frente y como detrás de las líneas, un heroísmo del que sólo las gentes de un país socialista son capaces. De hecho, lejos de debilitarse, las fuerzas productivas del pueblo soviético que en los planes quinquenales de preguerra se habían desarrollado a una velocidad que habían sorprendido al mundo entero se hicieron más fuerte durante la guerra debido a los esfuerzos y la capacidad creativa de la masas que estaban dispuestas a hacer cualquier sacrificio por la patria socialista.

El sistema socialista que había demostrado su superioridad en la construcción pacífica hizo visualizar una mayor superioridad tanto en tiempo de guerra como después. Como resultado, las fuerzas productivas de la Unión Soviética se están expandiendo a un ritmo mucho mayor que antes de la guerra, por lo tanto esto da al traste con las esperanzas y expectativas de los políticos imperialistas.

Los reaccionarios de los países capitalistas tenían la esperanza de que los partidos revolucionarios de la clase obrera –el Partido Comunista Francés, el Partido Comunista Italiano y otros– serían desangrados en la lucha contra los invasores fascistas, que todo el movimiento de la clase obrera en los países capitalistas se debilitaría, lo que permitiría a renegados y oportunistas hacerse con el control del la dirección de las organizaciones obreras. Pero resultó que la experiencia y la conciencia de clase revolucionaria del pueblo trabajador alcanzaron los niveles más altos debido al hecho de que durante los años sombríos de la ocupación las personas trabajadoras, encabezados por los partidos comunistas, con el apoyo de los socialistas de izquierda, habían soportado el peso principal de la lucha de liberación nacional.

En los países liberados por el ejército rojo soviético en donde ninguna intervención extranjera directa podría acudir en ayuda de los capitalistas y los terratenientes, el pueblo tomó el poder en sus propias manos y, en el marco de la democracia popular, tomaron el camino de la construcción socialista en tierras con una población total de 80 millones. En Francia, Italia y en varios otros países capitalistas el movimiento revolucionario de la clase obrera ha crecido enormemente.

viernes, 14 de febrero de 2014

El partido marxista-leninista debe enseñar a las masas a combatir tanto al chovinismo como al cosmopolismo

Bolesław Bierut durante 1950

«En nuestro país el cosmopolitismo en la cultura se expresa por una subestimación de los logros culturales en nuestra cultura popular, por rechazar nuestras propias tradiciones progresistas e insistir en el culto de la cultura capitalista decadente y sus diversas perversiones, y a menudo, por una admiración servil hacia la ciencia, la literatura y arte estadounidense. En nuestro país la lucha contra el cosmopolitismo, el nihilismo y este culto hacia todo lo extranjero va de la mano con la lucha contra el nacionalismo y el chovinismo, que hasta ahora eran las principales expresiones de la ideología antiproletaria». (Bolesław Bierut; Discurso en el Pleno del Comité Central del Partido Unificado Obrero Polaco, 20 de abril de 1949)

lunes, 14 de octubre de 2013

Sobre la conversión del partido proletario en partido de masas bajo las tesis revisionistas

Boleslaw Bierut, Secretario General del Partido Obrero Unificado de Polonia desde 1948-1956

«La actitud tolerante hacia los errores oportunistas y nacionalistas también dio lugar a una retirada de los principios del marxismo-leninismo en la cuestión del papel del partido. La dirección del partido no libró una lucha suficientemente enérgica en contra de la tendencia socialdemócrata de reclutar miembros en el partido sin discriminación. Esto significó un claro desprecio por los principios del leninismo que establecen que el partido es el destacamento organizado de los mejores elementos de la clase obrera, el destacamento de vanguardia de la clase obrera y la forma superior de organización de clase del proletariado.

El desconocimiento de estos principios y la ausencia de vigilancia cuando los nuevos miembros fueron aceptados en el partido, dio lugar a que el partido se esté sobrecargando con elementos socialmente extraños o de simples profesionales de carrera que vieron en su carnet del partido un trampolín para su promoción o como un medio de la obtención de otras ventajas.

Estas deficiencias se deben principalmente a la subestimación del papel dirigente del partido en todas sus secciones para la introducción de las reformas políticas, económicas y culturales en nuestra Polonia.

Hay que señalar sin miedo el mal estilo en el trabajo de la dirección del partido, su aislamiento de la actividad central donde se desarrolla todo, de los miembros del Comité Central, la falta de cooperación en la labor de las ramas del partido, la falta de atención prestada en la selección y promoción de los cuadros, la subestimación del papel de los sindicatos como la correa transmisora entre el partido y la clase obrera.

Nuestra gran preocupación es la escasez permanente y aguda de los cuadros, y la razón de esta escasez se encuentra en los aspectos negativos mencionados en la vida de nuestro partido. Pues la verdad fundamental del leninismo es que:

«El partido, como punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, es la mejor escuela de formación de jefes de la clase obrera, capaces de dirigir todas las formas de organización de su clase». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Fundamentos del leninismo, 1924) (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)